Fortalezcamos la lucha por un movimiento estudiantil pro-obrero y organizado contra el ataque de las autoridades educativas

La voluntad de nuevos sectores a salir a luchar, organizarse y movilizarse en unidad con el magisterio y contra los planes de Peña Nieto se expresó ante el desalojo del 13 de septiembre y contra la reforma educativa. Consideramos que esta tendencia se mantendrá ante los ataques por venir. Por ello la tarea de masificar el movimiento estudiantil está aún por delante, para lograr que se puedan mantener asambleas continuas en las  escuelas y que pueda impulsar la conformación de organismos de coordinación y representación interuniversitarios desde la base. Los espacios de coordinación permanente que tiendan a surgir tienen que tener una perspectiva clara por llamar a que se desarrollen estos organismos para fortalecer la movilización estudiantil. Estos jalones de recomposición, deben de ser aprovechados por los estudiantes organizados y las organizaciones que se reclaman del movimiento estudiantil para poner en mejores condiciones la organización estudiantil independiente para la lucha contra los ataques de Peña Nieto y el Pacto por México. Para ello es imprescindible que la auto-organización se profundice y desarrolle, convenciendo cada vez a un sector más amplio de impulsar asambleas por escuela y definir representantes rotativos, revocables y con mandato por semestre, por carrera y facultad/escuela, y aún cuando no haya condiciones para mantener asambleas masivas discutir de qué manera se puede expresar más directamente la voluntad de la base estudiantil con espacios como los Consejos Generales de Representantes(CGRs) u otras formas que se conquisten. Sólo así podremos definir un plan de acción y un programa que retome el sentir de amplias mayorías del estudiantado. Lo que demostró el paro y las decenas de brigadas informativas que se impulsaron, así como los boteos de solidaridad tanto para el magisterio como para los damnificados de Oaxaca, Guerrero y Veracruz, es la enorme voluntad y capacidad del movimiento estudiantil para rodear de solidaridad a las luchas sociales y de los trabajadores.

Narro alineado con el Priismo, el gobierno de Peña Nieto  y el “Pacto por México”  

pena-y-narroAsí como el desalojo del zócalo por un escandaloso operativo que incluyó elementos de las fuerzas armadas, helicópteros, antimotines y tanquetas de chorros de agua, arrojo un fuerte cuestionamiento al gobierno federal desatando una cascada de solidaridad activa con la lucha magisterial -qué ha logrado extender el plantón y moralizar a las bases docentes-, este paro estudiantil tomó por sorpresa a la Rectoría de la UNAM y otras autoridades educativas, que creían haber neutralizado el descontento juvenil mediante su doble discurso que quedo al desnudo al apoyar la reforma educativa del PRI y el Pacto por México. La Rectoría de la UNAM no se esperaba tal sensibilidad y enojo por parte de la comunidad universitaria, por lo que uno de sus objetivos ahora es ver de qué forma criminaliza y aísla a los activistas y estudiantes que nos pusimos al frente de organizar las asambleas y los paros, mediante la implementación de represalias, campañas de difamación, hostigamiento con grupos porriles (como en la ENTS, Prepas y CCHs) y hasta demandas penales como en el caso de FFyL. Esto es una ofensiva de criminalización del activismo y las organizaciones estudiantiles que Rectoría viene implementando, la cual se debe denunciar enérgicamente. Con el rector Narro a la delantera y al interior de las universidades que actúan como cajas de resonancia de las contradicciones sociales, vemos la alineación de los sectores reaccionarios y priístas –envalentonados desde el triunfo de Peña Nieto- a los planes del Pacto por México y a los planes privatizadores de los recursos naturales y los derechos sociales, como la educación y la salud.

La posibilidad de usar la fuerza pública para resolver conflictos universitarios –como en el caso de la toma de Rectoría, violentando la autonomía de la UNAM en lo concerniente a resolver sus problemas internos-, o las recientes declaraciones de Narro en favor de la Reforma Educativa como “paso necesario para el desarrollo del país”, así como la propia incitación de sectores de la comunidad universitaria para romper los paros en pos de la protección de la “democracia y pluralidad” universitaria, son expresión de la apuesta priísta de convertir a la UNAM en bastión de sus planes antiobreros y antipopulares, con él objetivo de frenar y neutralizar cualquier jalón que apunte a la recomposición del movimiento estudiantil y que pueda ver a la UNAM, la UAM, el IPN y otras universidades como espacios de solidaridad y trinchera de lucha contra las reformas estructurales y avanzando en la unidad obrero estudiantil.

PRI represor de ayer y hoy  

Dentro de las universidades y escuelas mediante la activación de grupos porriles -siempre latentes- plantillas docentes reaccionarias, represalias al activismo y prebendas para ganarse a las nuevas generaciones; y fuera, a lo largo del país con el ejército en las calles, grupos paramilitares, infiltrados y una política de mano dura que con castigos ejemplares busca disciplinar a los luchadores sociales, el PRI de antaño, de la matanza del 68, de la guerra sucia, de Acteal, es el mismo PRI que hoy viene profundizando la militarización, la represión y los planes antipopulares; es el mismo que mantiene cientos de presos políticos a lo largo del país, que vota leyes antiaborto y que fortalece la subordinación política y económica al imperialismo estadounidense mientras enriquece los bolsillos de los grandes capitalistas nacionales y extranjeros, a costa de la carestía y precarización de la vida de las amplias mayorías.

Por qué el movimiento estudiantil debe hacerse parte de esas luchas. ¡Unidad obrero estudiantil!

El movimiento estudiantil debe entender el papel histórico de la juventud que lucha hoy, a lo largo del globo, contra los planes antiobreros y antipopulares que vienen descargando la crisis económica sobre la población pobre y trabajadora. Somos nosotros a los que más plenamente nos afectarán las reformas estructurales, precarizando aún más las condiciones de trabajo y orillándonos a laborar sin protección sindical, sin contrato colectivo, sin prestaciones; la militarización ha tenido como víctimas “colaterales” particularmente a decenas de miles de jóvenes y mujeres que no pueden acceder a la educación ni al trabajo; incluso la política de persecución sistemática del activismo y la criminalización de la juventud (como expresan las detenciones arbitrarias del 1Dmx, 10 de junio, 1 y 13 de sept.), buscan encadenar a un sector combativo contra los planes del régimen del Pacto por México, que tanto aquí como en el mundo, viene siendo actor protagónico y catalizador del descontento social junto a la clase trabajadora y sus luchas. Por ello desde la JASyR creemos que hay que poner de pie al movimiento estudiantil y masificarlo para que sea parte de la preparación de un gran paro nacional contra las reformas estructurales del gobierno de Peña Nieto y el “Pacto por México”.   

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