Los desastres no son “naturales”

Por Axomalli Villanueva del Colegio de Geografía de la FFyL UNAM.

El pasó de los huracanes “Ingrid” Y “Manuel” y con  la persistencia de lluvias en las zonas afectadas,  deja al descubierto las grandes injusticias para el pueblo pobre y trabajador en México.  Las políticas del estado burgués de abandono hacia las comunidades aisladas, o sin ningún “atractivo” turístico, la falta de prevención, o la ausencia de ella es lo que ocasiono la tragedia humana que se vive en 26 estados del país.

Como ya se ha visto la política de Peña Nieto es incapaz de dar pronta respuesta a las catástrofes, y siempre sólo para unos cuantos, aquellos que pueden costear el restablecimiento de su modo de vida lo más pronto posible: comunicación, alimentación, vialidades; mientras que en las zonas marginadas deben esperar mucho más para recuperar techo, abrigo y alimento. Las alertas de huracán habían sido dadas desde antes que los meteoros  llegaran  a las costas, sin embargo  la negligencia del gobierno, sólo se preocupó por la derrama económica en esas fechas de “fiestas patrias”, lo cual provoco que cientos de turistas no fueran alertados a tiempo y que se quedaran varados durante el paso de los huracanes. Los desastres son de carácter de clase, pues mientras la capacidad para responder ante una amenaza disminuye de acuerdo a la condición social de la población, al parecer hay las tragedias para “los ricos y para los pobres”· y por lo tanto la ayuda es desigual para ambos casos.

guerrero-huracanes2Por eso se tiene que pensar que los desastres no son naturales, es decir, los riesgos, en este caso de origen hidrometeorologicos, no son los que ocasionan la catástrofe humana que vemos cada vez que un huracán, o una inundación se presentan. Las verdaderas causas son de otra índole, entre ellas están los años de olvido a las poblaciones marginadas, es decir; la nula planeación de vivienda y la corrupción de las autoridades municipales, permiten que haya asentamientos en laderas o cerca de los cauces de ríos, ahora vemos que esas áreas son las que desde el huracán Paulina en 1997 ya se habían clasificado de alto riesgo.

Además de todo lo ya mencionado, hay que señalar que ya en sí que se presenten dos fenómenos al mismo tiempo es un evento extremo, lo cual prueba los efectos del cambio climático, que en últimas décadas ocasiona que este tipo de eventos se presenten de manera más fuerte y sean aún menos previsibles. El gobierno burgués solo es capaz de dar estrategias de respuesta tardía e ineficaz en la atención y no en la prevención de desastres. Los huracanes van a seguir llegando,  pero el pueblo pobre siempre es quien padece los efectos de la nula prevención. Se necesita que el pueblo pobre y trabajador se dote de un plan en conjunto que lleve al desarrollo de infraestructura y planificación de vivienda para que se dé una prevención real ante los efectos de cualquier riesgo natural; para así evitar el costo humano de los desastres (no naturales).

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Ante los “Desastres naturales” el gobierno desprecia la vida del pueblo pobre y trabajador.

Por Iván de la Facultad de Ciencias de la UNAM

El fin de semana correspondiente al 14 y 15 de septiembre varios estados del país, principalmente de las costas del Golfo y del Pacífico, se vieron afectados por las lluvias ocasionadas por los fenómenos meteorológicos “Ingrid” y “Manuel”. Mientras el gobierno federal se encargaba de preparar los “festejos patrios”, dio poca importancia a la tragedia que se avecinaba y la cual ya ha dejado al menos a una centena de víctimas, a miles de familias damnificadas y con grandes pérdidas materiales principalmente en los estados de Guerrero y Veracruz.

guerrero-huracanes1Esto es una muestra más de que para este gobierno pro-patronal, al servicio de los grandes capitalistas, los empresarios y el imperialismo, no es prioritario trabajar en la prevención de estos eventos catastróficos que afectan, la gran mayoría de las veces, a los sectores más marginados y empobrecidos de la población, a los campesinos pobres y a los pueblos indígenas. No basta con tener programas de Protección Civil, como el Consejo Nacional de Protección Civil instalado por Peña Nieto el pasado mes de mayo, si en la práctica siguen sin solucionarse las causas estructurales de los desastres como la poca planeación urbana y rural, pobreza, deficiencia en obras públicas, etc.

Desde la Juventud Anticapitalista Socialista y Revolucionaria denunciamos a este gobierno antidemocrático, represor y que desprecia la vida de los que menos tienen y mueren al presentarse fenómenos naturales cuyas consecuencias son evitables. Por si fuera poco, los empresarios, las televisoras y el gobierno utilizan la tragedia como capital político. Ya que a través de los “donativos”, las grandes empresas podrán dejar de pagar impuestos. Al mismo tiempo, EPN usa el pretexto del acopio para mantener el Zócalo tomado por los militares. Es urgente que el pueblo trabajador tome el control en la planeación de los asentamientos humanos, para reubicar a la población que se encuentra en zonas de riesgo, además de garantizar los recursos necesarios para infraestructura y obras públicas de buena calidad, así como programas de prevención como un fondo para casos de desastres que este bajo el control de la población trabajadora, los campesinos pobres y los pueblos indígenas, donde decidan democráticamente como emplearlo. Este fondo podría financiarse del no pago de la deuda externa, de impuestos a las grandes fortunas y de la disminución de los millonarios sueldos de los funcionarios del gobierno.